¿Qué son los probióticos, prebióticos y postbióticos? Guía para entender la microbiota intestinal
La salud intestinal se ha convertido en los últimos años en un importante foco de interés científico, y con razón. El sistema digestivo humano alberga billones de microorganismos que, en conjunto, forman la microbiota intestinal.
La microbiota intestinal participa en la digestión, el metabolismo de determinados nutrientes, la regulación de funciones inmunitarias e incluso en la comunicación con el cerebro a través del denominado eje intestino-cerebro¹.
La composición y la actividad de estos microorganismos pueden verse influidas por numerosos factores, como la alimentación, la edad, el entorno, los medicamentos y el estado de salud.
Cuando se producen alteraciones en la composición o el funcionamiento de la microbiota, hablamos de disbiosis intestinal. La investigación ha encontrado asociaciones entre la disbiosis y diferentes problemas de salud, entre ellos:
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Enfermedades inflamatorias intestinales.
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Alteraciones metabólicas.
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Determinadas alergias.
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Algunos trastornos relacionados con el eje intestino-cerebro.
Sin embargo, estas asociaciones no implican necesariamente una relación de causa y efecto, y todavía existen numerosas cuestiones por investigar².
En este contexto, se habla con frecuencia de probióticos, prebióticos y postbióticos. Aunque los términos son similares, describen conceptos diferentes.
En este artículo explicamos qué son, cómo se estudian sus efectos y qué debemos tener en cuenta al elegir un complemento alimenticio.
Probióticos: microorganismos vivos con beneficios demostrados
Según la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (ISAPP), los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped³.
Esta definición implica que no todos los microorganismos vivos presentes en un alimento o complemento pueden considerarse automáticamente probióticos.
Para ello, deben cumplir determinados criterios:
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Estar correctamente identificados, preferiblemente a nivel de cepa.
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Contar con una evaluación adecuada de seguridad.
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Disponer de evidencia científica que respalde un beneficio para la salud.
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Administrarse en cantidades apropiadas.
Entre los microorganismos utilizados como probióticos se encuentran determinadas cepas de los géneros Lactobacillus, Lacticaseibacillus y Bifidobacterium, así como algunas levaduras, como Saccharomyces boulardii.
Es importante recordar que los efectos de los probióticos pueden ser específicos de cada cepa. Por tanto, los resultados obtenidos en un estudio no pueden extrapolarse automáticamente a cualquier producto que contenga microorganismos de la misma especie.
¿Cómo actúan los probióticos?
Los mecanismos de acción de los probióticos son diversos y dependen de los microorganismos utilizados.
Interacción con otros microorganismos
Determinadas cepas pueden competir con otros microorganismos por nutrientes o espacios de adhesión en el intestino. Algunas también producen compuestos que influyen en el entorno microbiano³.
Interacción con la barrera intestinal
Se ha observado que determinadas cepas pueden influir en procesos relacionados con la integridad de la barrera intestinal, como la producción de mucinas o la regulación de proteínas de las uniones estrechas⁴.
Modulación de respuestas inmunitarias
Algunos probióticos pueden interactuar con células y mecanismos del sistema inmunitario. Los efectos concretos dependen de la cepa, la dosis y las características de cada persona³.
Actividad metabólica
Los microorganismos intestinales participan en diferentes procesos metabólicos, incluida la fermentación de determinados hidratos de carbono y la producción de metabolitos como los ácidos grasos de cadena corta⁵.
Estos mecanismos ayudan a comprender el interés científico de los probióticos, pero no significan que todas las cepas produzcan los mismos efectos.
¿En qué situaciones se han estudiado los probióticos?
Numerosos ensayos clínicos y revisiones científicas han investigado el uso de probióticos en diferentes contextos.
Diarrea asociada a antibióticos
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en JAMA encontró una asociación entre el uso de determinados probióticos y una reducción del riesgo de diarrea asociada a antibióticos⁶.
No obstante, los resultados dependen de las cepas utilizadas, la población estudiada y las características de los ensayos.
Síndrome del intestino irritable (SII)
Algunas investigaciones han observado mejoras en determinados síntomas del SII con ciertas formulaciones probióticas. Sin embargo, existe heterogeneidad entre los estudios y no puede asumirse que cualquier probiótico tenga el mismo efecto⁷.
Interacciones con el sistema inmunitario
También se han investigado los efectos de determinadas cepas sobre distintos mecanismos inmunitarios, aunque los resultados no pueden generalizarse a todos los productos.
Por ello, la elección de un probiótico debe basarse en la evidencia disponible para las cepas concretas y el uso previsto.
¿Cómo elegir un probiótico de calidad? ¿En qué debemos fijarnos?
No todos los complementos que contienen microorganismos vivos son equivalentes.
Para evaluar su calidad, conviene prestar atención a varios criterios fundamentales.
1. Identificación completa de las cepas: género, especie y código
La primera regla es comprobar que cada cepa esté identificada de forma precisa.
El etiquetado debería indicar:
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Género: por ejemplo, Lacticaseibacillus.
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Especie: por ejemplo, Lacticaseibacillus rhamnosus.
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Cepa: su identificación específica, mediante letras, números o un código de referencia.
Un ejemplo de identificación completa es Lacticaseibacillus rhamnosus GG (ATCC 53103).
Esta información es fundamental porque los efectos de los probióticos pueden ser específicos de cada cepa.
Dos microorganismos de la misma especie no tienen necesariamente las mismas propiedades ni cuentan con la misma evidencia científica.
Por tanto, indicar únicamente el género y la especie, sin identificar la cepa concreta, no permite relacionar con precisión el producto con los estudios científicos realizados.
**La identificación completa de las cepas es uno de los primeros indicadores que debemos comprobar al elegir un probiótico.**³
2. Estabilidad y cantidad de bacterias vivas hasta la fecha de caducidad
Otro criterio esencial es la estabilidad del producto durante toda su vida útil.
La cantidad de microorganismos vivos se expresa normalmente en unidades formadoras de colonias (UFC).
Sin embargo, no basta con conocer cuántas bacterias contiene el producto en el momento de su fabricación.
Los microorganismos pueden perder viabilidad durante el almacenamiento debido a factores como la temperatura, la humedad o las características de la formulación.
Por eso, un probiótico de calidad debe contar con estudios de estabilidad que respalden que mantiene, como mínimo, la cantidad de microorganismos viables declarada en el etiquetado hasta la fecha de caducidad, siempre que se conserve en las condiciones indicadas por el fabricante.
Conviene comprobar:
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La cantidad de UFC declarada por dosis.
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Que esa cantidad esté garantizada hasta la fecha de caducidad, no únicamente en el momento de fabricación.
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Las condiciones de conservación recomendadas.
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La existencia de controles de calidad y estudios de estabilidad.
Además, una cifra elevada de UFC no garantiza por sí sola una mayor eficacia.
También importan la identidad de las cepas, la dosis estudiada y la evidencia científica disponible.
3. Evidencia científica y formulación adaptada a cada necesidad
La calidad de un probiótico no depende únicamente del número de cepas que contiene.
Es importante que los microorganismos seleccionados dispongan de estudios científicos que respalden sus efectos para el uso previsto.
Las formulaciones con varias cepas pueden reunir microorganismos con características diferentes, pero más cepas no significa necesariamente mejores resultados.
Asimismo, algunos productos combinan microorganismos vivos con ingredientes prebióticos.
Estas formulaciones pueden diseñarse para aprovechar las interacciones entre sus componentes, aunque su eficacia debe evaluarse en función de la composición y la evidencia disponible.
Un ejemplo de combinación de probióticos y prebióticos: MaboBífidus
Un ejemplo de formulación que combina ambos tipos de ingredientes es MaboBífidus de MaboNatur.
Este complemento alimenticio reúne 15 cepas bacterianas identificadas individualmente, junto con dos ingredientes prebióticos procedentes de la achicoria: fructooligosacáridos (FOS) e inulina.
Su composición permite ilustrar cómo pueden combinarse microorganismos vivos y sustratos prebióticos en una misma formulación.
Al evaluar este tipo de productos, conviene comprobar la identificación completa de las cepas, la cantidad de microorganismos viables garantizada hasta la fecha de caducidad y la evidencia científica disponible para los ingredientes y la formulación.
Prebióticos: sustratos utilizados por los microorganismos intestinales
Los prebióticos son sustratos utilizados selectivamente por los microorganismos del huésped que confieren un beneficio para la salud⁸.
A diferencia de los probióticos, que son microorganismos vivos, los prebióticos son sustancias que pueden ser aprovechadas por determinados microorganismos presentes en nuestro organismo.
Muchos prebióticos son fibras alimentarias o hidratos de carbono no digeribles que llegan al intestino grueso, donde pueden ser fermentados por la microbiota.
Sin embargo, no todas las fibras alimentarias son necesariamente prebióticas.
Para recibir esta denominación, debe demostrarse tanto su utilización selectiva por los microorganismos como un beneficio para la salud.
Entre los prebióticos más estudiados se encuentran determinados fructanos, como la inulina y los fructooligosacáridos (FOS).
¿Cómo actúan los prebióticos?
Los prebióticos pueden influir en la actividad de la microbiota a través de diferentes mecanismos.
Utilización selectiva por determinados microorganismos
Algunos prebióticos favorecen el crecimiento o la actividad de grupos concretos de microorganismos intestinales.
Por ejemplo, determinados fructanos han mostrado un efecto bifidogénico, es decir, pueden favorecer el crecimiento de bifidobacterias⁹.
Producción de metabolitos
La fermentación de determinados sustratos por la microbiota puede generar ácidos grasos de cadena corta, como acetato, propionato y butirato⁵.
Estos compuestos participan en diferentes procesos fisiológicos y son objeto de numerosas investigaciones.
Interacción con el entorno intestinal
La fermentación de fibras y otros sustratos puede modificar determinadas características del entorno intestinal, incluida la disponibilidad de metabolitos para otros microorganismos.
Los efectos concretos dependen del tipo de prebiótico, la cantidad consumida y las características de la microbiota de cada persona.
¿Qué son los FOS (fructooligosacáridos) y la inulina? Similitudes y diferencias
Tanto los FOS como la inulina pertenecen al grupo de los fructanos, un tipo de hidratos de carbono que puede ser fermentado por determinados microorganismos de la microbiota intestinal.
Aunque están relacionados químicamente, presentan diferencias en la longitud de sus cadenas.
Los FOS suelen tener cadenas más cortas, mientras que la inulina puede contener cadenas de mayor longitud.
No obstante, los ingredientes comerciales pueden incluir mezclas de fructanos con diferentes grados de polimerización.
Esta característica puede influir en su fermentación y en la respuesta de la microbiota.
¿Los FOS se fermentan más rápido que la inulina?
Algunos estudios experimentales han observado que los fructanos de cadena corta pueden fermentarse más rápidamente, especialmente durante las primeras fases de la fermentación, que determinadas formas de inulina de cadena larga.
Sin embargo, una fermentación más rápida en condiciones experimentales no significa necesariamente que los FOS produzcan beneficios más rápidos o mayores sobre la microbiota intestinal en las personas.
La respuesta depende de diferentes factores:
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La composición de la microbiota de cada individuo.
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El tipo y la longitud de los fructanos.
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La cantidad consumida.
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La alimentación habitual.
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La tolerancia digestiva individual.
Por tanto, no sería correcto afirmar de forma general que los FOS tienen un efecto más rápido, más predecible o más eficaz sobre la microbiota que la inulina.
¿Qué características comparten los FOS y la inulina?
Fermentación por la microbiota intestinal
Determinados microorganismos intestinales pueden utilizar estos compuestos como sustrato.
Efecto bifidogénico
Diversos estudios han observado que ciertos fructanos pueden favorecer el crecimiento de bifidobacterias, aunque la magnitud de la respuesta depende del compuesto, la dosis y las características individuales⁸,⁹.
Producción de ácidos grasos de cadena corta
Su fermentación puede contribuir a la producción de metabolitos como acetato, propionato y butirato, que participan en diferentes funciones fisiológicas⁵.
Tolerancia digestiva variable
Tanto los FOS como la inulina pueden provocar gases, hinchazón o molestias digestivas, especialmente cuando se consumen en cantidades elevadas o se incrementa su ingesta de forma brusca.
En definitiva, no se trata de determinar cuál es mejor de forma general, sino de comprender que ambos presentan características distintas y que sus efectos dependen del contexto individual.
¿Qué son los simbióticos? La combinación de probióticos y prebióticos
Los simbióticos son formulaciones que combinan microorganismos vivos y sustratos utilizados selectivamente por microorganismos del huésped, con un beneficio para la salud demostrado¹⁰.
Según el consenso científico de ISAPP, existen diferentes tipos de simbióticos.
Simbióticos complementarios
Combinan un probiótico y un prebiótico que cumplen individualmente los criterios correspondientes.
Simbióticos sinérgicos
Combinan un microorganismo vivo con un sustrato seleccionado específicamente para ser utilizado por ese microorganismo. En este caso, el beneficio debe demostrarse para la combinación.
Esta distinción es importante porque no toda mezcla de bacterias vivas y fibras puede considerarse automáticamente un simbiótico con beneficios demostrados.
El interés de estas formulaciones reside en estudiar cómo interactúan sus componentes y si la combinación proporciona beneficios específicos.
Postbióticos: ¿qué son y en qué se diferencian de los probióticos?
El concepto de postbiótico ha evolucionado a medida que avanza la investigación sobre la microbiota.
Según el consenso de ISAPP, los postbióticos son preparados de microorganismos inanimados y/o de sus componentes que confieren un beneficio para la salud del huésped¹¹.
A diferencia de los probióticos, los microorganismos presentes en los preparados postbióticos no necesitan estar vivos.
Sin embargo, para considerar que un preparado es postbiótico debe existir evidencia de un beneficio para la salud.
Es importante diferenciar los postbióticos de los metabolitos producidos por la microbiota.
Por ejemplo, los ácidos grasos de cadena corta, como el butirato, son productos de la actividad metabólica de determinados microorganismos, pero el butirato aislado no se considera por sí mismo un postbiótico según la definición de ISAPP.
Butirato: ¿por qué es importante para el intestino?
Uno de los principales resultados de la fermentación de determinados sustratos por parte de la microbiota es la producción de ácidos grasos de cadena corta.
Entre ellos destaca el butirato o ácido butírico, un compuesto que desempeña funciones relevantes en el entorno intestinal.
Fuente de energía para las células del colon
El butirato constituye una importante fuente de energía para los colonocitos, las células que recubren el colon.
Estas células pueden utilizarlo mediante procesos metabólicos que contribuyen a cubrir una parte importante de sus necesidades energéticas¹².
Participación en la función de barrera intestinal
Diversos estudios experimentales han observado que el butirato puede influir en mecanismos relacionados con la integridad de la barrera intestinal, incluida la regulación de proteínas de las uniones estrechas⁴.
Interacción con mecanismos inflamatorios
El butirato participa en diferentes vías de señalización celular.
Entre otros mecanismos, puede actuar como inhibidor de determinadas histona desacetilasas (HDAC), enzimas implicadas en la regulación de la expresión génica¹².
Interacción con el sistema inmunitario
La investigación ha observado que el butirato puede influir en la diferenciación y actividad de determinadas células inmunitarias, incluidos los linfocitos T reguladores¹³.
Relación con el metabolismo
Los ácidos grasos de cadena corta también se han estudiado por su participación en mecanismos relacionados con el metabolismo de la glucosa y los lípidos⁵.
No obstante, gran parte de estos mecanismos se han investigado en modelos experimentales, por lo que no todos pueden traducirse directamente en beneficios clínicos demostrados en personas.
Probióticos, prebióticos y postbióticos: principales diferencias
Aunque están relacionados con la microbiota, estos tres conceptos no significan lo mismo.
| ¿Qué son? | Característica principal | |
|---|---|---|
| Probióticos | Microorganismos vivos | Deben aportar un beneficio demostrado cuando se administran en cantidades adecuadas |
| Prebióticos | Sustratos utilizados selectivamente por microorganismos | Deben proporcionar un beneficio para la salud a través de su utilización por la microbiota |
| Postbióticos | Preparados de microorganismos inanimados y/o sus componentes | No requieren microorganismos vivos, pero sí un beneficio demostrado |
La investigación continúa explorando cómo estos componentes pueden interactuar con la microbiota y qué aplicaciones pueden tener en diferentes contextos.
Conclusión: comprender la microbiota para cuidar mejor la salud intestinal
La microbiota intestinal es un ecosistema complejo que participa en numerosos procesos fisiológicos.
Los probióticos, prebióticos y postbióticos representan diferentes enfoques para estudiar y modular las interacciones entre los microorganismos y nuestro organismo.
Sin embargo, no todos los productos son equivalentes ni sus efectos pueden generalizarse.
En el caso de los probióticos, es especialmente importante comprobar la identificación completa de las cepas, la cantidad de microorganismos viables garantizada hasta la fecha de caducidad y la existencia de evidencia científica relevante.
Los prebióticos, como determinados FOS e inulina, pueden ser utilizados por la microbiota, aunque sus efectos dependen de la composición del ingrediente y de las características individuales.
Por su parte, los postbióticos constituyen un campo de investigación que amplía el conocimiento sobre los componentes microbianos y sus posibles aplicaciones.
Una alimentación variada y equilibrada, que incluya fuentes de fibra, sigue siendo una de las bases fundamentales para cuidar la salud digestiva.
Para quienes deseen conocer formulaciones que combinan microorganismos vivos e ingredientes prebióticos, MaboBífidus de MaboNatur es un ejemplo de complemento alimenticio que reúne diferentes cepas bacterianas, FOS e inulina.
Preguntas frecuentes sobre probióticos, prebióticos y postbióticos
¿Cuál es la diferencia entre probióticos y prebióticos?
Los probióticos son microorganismos vivos que aportan un beneficio para la salud cuando se administran en cantidades adecuadas.
Los prebióticos son sustratos utilizados selectivamente por determinados microorganismos del organismo y que proporcionan un beneficio para la salud.
¿Cómo saber si un probiótico es de buena calidad?
Conviene comprobar que el producto identifique correctamente las cepas, incluyendo género, especie y código específico.
También es importante que la cantidad de microorganismos vivos declarada esté respaldada por estudios de estabilidad hasta la fecha de caducidad y que exista evidencia científica relevante para las cepas y dosis utilizadas.
¿Cuántas UFC debe tener un buen probiótico?
No existe una cantidad universal de UFC adecuada para todos los probióticos.
La dosis depende de las cepas utilizadas y de los estudios disponibles. Una cantidad elevada de microorganismos no implica necesariamente una mayor eficacia.
¿Qué es mejor, FOS o inulina?
Ambos pertenecen al grupo de los fructanos y pueden ser utilizados por determinados microorganismos intestinales.
Aunque existen diferencias en la longitud de sus cadenas y en su fermentación, no puede afirmarse de forma general que uno sea mejor que el otro.
¿Los FOS actúan más rápido que la inulina?
Algunos estudios experimentales han observado una fermentación inicial más rápida de determinados FOS frente a la inulina de cadena larga.
Sin embargo, esto no demuestra que los FOS produzcan beneficios clínicos más rápidos sobre la microbiota intestinal.
¿Qué es el butirato y para qué sirve?
El butirato es un ácido graso de cadena corta producido por determinados microorganismos intestinales durante la fermentación de algunos sustratos.
Es una importante fuente de energía para las células del colon y participa en diversos procesos fisiológicos que continúan siendo objeto de investigación.
¿Es lo mismo un postbiótico que el butirato?
No. Según la definición de ISAPP, un postbiótico es un preparado de microorganismos inanimados y/o sus componentes que proporciona un beneficio para la salud.
El butirato aislado es un metabolito microbiano y no se considera, por sí solo, un postbiótico.
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*Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable.
